{"id":1145,"date":"2023-02-24T12:06:44","date_gmt":"2023-02-24T12:06:44","guid":{"rendered":"https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/?p=1145"},"modified":"2023-02-24T12:06:44","modified_gmt":"2023-02-24T12:06:44","slug":"aprendo-a-traves-de-ti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/index.php\/2023\/02\/24\/aprendo-a-traves-de-ti\/","title":{"rendered":"APRENDO A TRAV\u00c9S DE TI"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Somos seres sociales. Desde que nacemos estamos preparados para conectarnos y crear relaciones con los dem\u00e1s. Observando los beb\u00e9s, parece que tienen cierta cognici\u00f3n social b\u00e1sica y ciertas habilidades de desarrollo social. A trav\u00e9s de sus miradas, de sus sonrisas y sus llantos, muestran una comprensi\u00f3n b\u00e1sica de la interacci\u00f3n social, decidiendo a qu\u00e9 quieren atender y gestionando de alguna forma su interacci\u00f3n emocional con los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En comparaci\u00f3n con otras partes de cuerpo, prestan mucha atenci\u00f3n al rostro humano del que obtienen informaci\u00f3n important\u00edsima para la comprensi\u00f3n del entorno socio-relacional. Observando la expresi\u00f3n del rostro de los dem\u00e1s consiguen una comprensi\u00f3n b\u00e1sica de su estado y de su apertura o cierre a la relaci\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cara humana es&nbsp;clave para comprender el mundo social y desenvolver las primeras habilidades relacionales. Atender y comprender las se\u00f1ales que emite un rostro es esencial&nbsp;para el beb\u00e9, tanto para su correcto neurodesarrollo como para la construcci\u00f3n de su inteligencia emocional.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:23px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante mucho tiempo se pens\u00f3 al beb\u00e9 como ese ser pasivo que solo observa y aprende del entorno sin interactuar de forma intencional. Hoy, gracias al paradigma de la cara inexpresiva (Still-Face Paradigm \u2013 SFP, en ingl\u00e9s) sabemos que esto no es as\u00ed; los beb\u00e9s tienen la capacidad de planificar y llevar a cabo conductas simples para conseguir ciertos objetivos como, por ejemplo, involucrar a sus padres a interactuar con ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Dr. Edward Tronick dise\u00f1\u00f3 en los a\u00f1os 70 un experimento en el cual usaba la inexpresi\u00f3n facial de la madre para provocar una reacci\u00f3n conductual pronunciada en el beb\u00e9, con el objetivo de probar que, a muy temprana edad, los bebes participan activamente en la interacci\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:23px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-media-text alignwide has-media-on-the-right is-stacked-on-mobile is-vertically-aligned-center has-white-background-color has-background\" style=\"grid-template-columns:auto 51%\"><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este experimento se observaba al beb\u00e9 en tres situaciones de interacci\u00f3n con el adulto que se suced\u00edan de forma consecutivas con breves descansos en los cuales se ocultaban del beb\u00e9 a trav\u00e9s de una cortina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Primero se creaba una interacci\u00f3n de referencia para la comparaci\u00f3n donde se ped\u00eda a las mam\u00e1s que jugaran con sus beb\u00e9s como lo hac\u00edan habitualmente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s del descanso se ped\u00eda a las mam\u00e1s que mirasen a su beb\u00e9 con cara neutra e indiferente durante unos minutos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras el descanso las mam\u00e1s deb\u00edan regresar e interactuar otra vez de manera normal con el beb\u00e9.<\/p>\n<\/div><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"628\" height=\"698\" src=\"https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/0UKZ9BxRfkT2QA4o0.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1147 size-full\" srcset=\"https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/0UKZ9BxRfkT2QA4o0.jpg 628w, https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/0UKZ9BxRfkT2QA4o0-270x300.jpg 270w\" sizes=\"auto, (max-width: 628px) 100vw, 628px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:23px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo reaccion\u00f3 el beb\u00e9 ante tales situaciones?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la primera situaci\u00f3n los beb\u00e9s mostraban alegr\u00eda e interactuaban con su mam\u00e1 a trav\u00e9s de peque\u00f1os sonidos, movimientos y sonrisas para responder a la conexi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando la mam\u00e1 miraba sin expresi\u00f3n alguna, los beb\u00e9s trataron de conseguir reciprocidad a trav\u00e9s de miradas y sonrisas, pero ante la no respuesta se mostraron confundidos y exhibieron conductas de retirada dejando de sonre\u00edr y apartando la mirada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la \u00faltima situaci\u00f3n los beb\u00e9s se mostraban expectantes y cautelosos a la interacci\u00f3n habitual de la madre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los beb\u00e9s mostraron m\u00e1s emociones negativas que positivas tras la exposici\u00f3n a la segunda situaci\u00f3n (ahora conocido como el efecto del rostro inm\u00f3vil). La cautela del beb\u00e9 en la tercera situaci\u00f3n, nos ense\u00f1a desarrollan tempranamente expectativas claras sobre la interacci\u00f3n social con los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:23px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este experimento ha sido replicado muchas veces con variaciones. Uno de los m\u00e1s interesantes es el de Montirosso, Tronick, Morandi, Ciceri y Borgatti (2013), que demostr\u00f3 que a los 4 meses de edad los beb\u00e9s ya memorizan eventos socialmente estresantes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:23px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-media-text alignwide is-stacked-on-mobile is-vertically-aligned-center has-background\" style=\"background-color:#fffdea\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"801\" src=\"https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/IMAGENES-ARTICULO-BLOG-1-1024x801.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1151 size-full\" srcset=\"https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/IMAGENES-ARTICULO-BLOG-1-1024x801.png 1024w, https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/IMAGENES-ARTICULO-BLOG-1-300x235.png 300w, https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/IMAGENES-ARTICULO-BLOG-1-768x601.png 768w, https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/IMAGENES-ARTICULO-BLOG-1-1140x892.png 1140w, https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/IMAGENES-ARTICULO-BLOG-1.png 1380w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p class=\"has-extra-small-font-size wp-block-paragraph\">Este tipo de experimentos nos hace reflexionar sobre la importancia de cuidar la interacci\u00f3n con el beb\u00e9 desde su m\u00e1s temprana edad y c\u00f3mo la transferencia emocional entre el beb\u00e9 y sus cuidadores tienen el potencial de fomentar el despliegue de su habilidad en el intercambio social futuro as\u00ed como generar ciertos \u201ctraumas\u201d que marcan la experiencia social del beb\u00e9.<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:23px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n nos imbuye a concienciarnos en la importancia de apoyar a aquellas madres que sufren depresi\u00f3n posparto, con el objetivo de reducir el riesgo de pobre desarrollo social del infante. Lawler et al. (2018) hallaron que los s\u00edntomas depresivos de las madres tuvieron un efecto directo en los problemas emocionales y de comportamiento de los ni\u00f1os. A mayor severidad de la depresi\u00f3n, m\u00e1s s\u00edntomas presentaban los peque\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Igualmente nos puede ayudar a identificar y comprender mejor a aquellos ni\u00f1os que muestran d\u00e9ficits en la capacidad de afiliaci\u00f3n social y la percepci\u00f3n de amenazas al no comprender bien los entresijos de la relaci\u00f3n social, como sucede en los trastornos conductuales o los del espectro autista).<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:23px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo m\u00e1s destacado es el soporte que toda esta investigaci\u00f3n da al rostro humano para un sano y equilibrado desarrollo social. La cara importa y comprender c\u00f3mo esta codifica la informaci\u00f3n nos ayuda, sin duda, a crear mejores relaciones y a comprender nuestro entorno mucho mejor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lynch, Bedford, Propper y Wagner (2021) observaron que, si a los 6 meses de edad el beb\u00e9 no mostraba la t\u00edpica reacci\u00f3n negativa al exponerlo al experimento, era mucho m\u00e1s probable presentar rasgos de frialdad afectiva o presentar trastornos como el negativista desafiante a los 3 a\u00f1os. Igualmente, la reducci\u00f3n del efecto de este paradigma se ha mostrado un predictor importante del diagn\u00f3stico de trastornos del espectro autista en ni\u00f1os (Qui et al., 2020).<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:39px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Referencias cient\u00edficas:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lawler, J. M., Bocknek, E. L., McGinnis, E. W., Martinez-Torteya, C., Rosenblum, K. L., &amp; Muzik, M. (2018).&nbsp;<em>Maternal Postpartum Depression Increases Vulnerability for Toddler Behavior Problems through Infant Cortisol Reactivity.&nbsp;<\/em><em>Infancy.<\/em>doi:10.1111\/infa.12271&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lynch, S. F., Bedford, R., Propper, C., &amp; Wagner, N. J. (2021).&nbsp;<em>Examining Links Between Infant Parasympathetic Regulation during the Still-Face Paradigm and Later Callous-Unemotional Traits.&nbsp;<\/em><em>Research on Child and Adolescent Psychopathology.<\/em>doi:10.1007\/s10802-021-00860-7&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Montirosso, R., Tronick, E., Morandi, F., Ciceri, F., &amp; Borgatti, R. (2013).&nbsp;<em>Four-Month-Old Infants\u2019 Long-Term Memory for a Stressful Social Event.&nbsp;<\/em><em>PLoS ONE, 8(12), e82277.<\/em>doi:10.1371\/journal.pone.00822<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Qiu, N., Tang, C., Zhai, M., Huang, W., Weng, J., Li, C., \u2026 Ke, X. (2020).&nbsp;<em>Application of the Still-Face Paradigm in Early Screening for High-Risk Autism Spectrum Disorder in Infants and Toddlers.&nbsp;<\/em><em>Frontiers in Pediatrics, 8.<\/em>doi:10.3389\/fped.2020.00290<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Somos seres sociales. Desde que nacemos estamos preparados para conectarnos y crear relaciones con los dem\u00e1s. Observando los beb\u00e9s, parece que tienen cierta cognici\u00f3n social b\u00e1sica y ciertas habilidades de desarrollo social. A trav\u00e9s de sus miradas, de sus sonrisas y sus llantos, muestran una comprensi\u00f3n b\u00e1sica de la interacci\u00f3n social, decidiendo a qu\u00e9 quieren atender y gestionando de alguna forma su interacci\u00f3n emocional con los dem\u00e1s. En comparaci\u00f3n con otras partes de cuerpo, prestan mucha atenci\u00f3n al rostro humano del que obtienen informaci\u00f3n important\u00edsima para la comprensi\u00f3n del entorno socio-relacional. Observando la expresi\u00f3n del rostro de los dem\u00e1s consiguen una comprensi\u00f3n b\u00e1sica de su estado y de su apertura o cierre a la relaci\u00f3n social. La cara humana es&nbsp;clave para comprender el mundo social y desenvolver las primeras habilidades relacionales. Atender y comprender las se\u00f1ales que emite un rostro es esencial&nbsp;para el beb\u00e9, tanto para su correcto neurodesarrollo como para la construcci\u00f3n de su inteligencia emocional. Durante mucho tiempo se pens\u00f3 al beb\u00e9 como ese ser pasivo que solo observa y aprende del entorno sin interactuar de forma intencional. Hoy, gracias al paradigma de la cara inexpresiva (Still-Face Paradigm \u2013 SFP, en ingl\u00e9s) sabemos que esto no es as\u00ed; los beb\u00e9s tienen la capacidad de planificar y llevar a cabo conductas simples para conseguir ciertos objetivos como, por ejemplo, involucrar a sus padres a interactuar con ellos. El Dr. Edward Tronick dise\u00f1\u00f3 en los a\u00f1os 70 un experimento en el cual usaba la inexpresi\u00f3n facial de la madre para provocar una reacci\u00f3n conductual pronunciada en el beb\u00e9, con el objetivo de probar que, a muy temprana edad, los bebes participan activamente en la interacci\u00f3n social. En este experimento se observaba al beb\u00e9 en tres situaciones de interacci\u00f3n con el adulto que se suced\u00edan de forma consecutivas con breves descansos en los cuales se ocultaban del beb\u00e9 a trav\u00e9s de una cortina. Primero se creaba una interacci\u00f3n de referencia para la comparaci\u00f3n donde se ped\u00eda a las mam\u00e1s que jugaran con sus beb\u00e9s como lo hac\u00edan habitualmente. Despu\u00e9s del descanso se ped\u00eda a las mam\u00e1s que mirasen a su beb\u00e9 con cara neutra e indiferente durante unos minutos. Tras el descanso las mam\u00e1s deb\u00edan regresar e interactuar otra vez de manera normal con el beb\u00e9. \u00bfC\u00f3mo reaccion\u00f3 el beb\u00e9 ante tales situaciones? En la primera situaci\u00f3n los beb\u00e9s mostraban alegr\u00eda e interactuaban con su mam\u00e1 a trav\u00e9s de peque\u00f1os sonidos, movimientos y sonrisas para responder a la conexi\u00f3n. Cuando la mam\u00e1 miraba sin expresi\u00f3n alguna, los beb\u00e9s trataron de conseguir reciprocidad a trav\u00e9s de miradas y sonrisas, pero ante la no respuesta se mostraron confundidos y exhibieron conductas de retirada dejando de sonre\u00edr y apartando la mirada. En la \u00faltima situaci\u00f3n los beb\u00e9s se mostraban expectantes y cautelosos a la interacci\u00f3n habitual de la madre. Los beb\u00e9s mostraron m\u00e1s emociones negativas que positivas tras la exposici\u00f3n a la segunda situaci\u00f3n (ahora conocido como el efecto del rostro inm\u00f3vil). La cautela del beb\u00e9 en la tercera situaci\u00f3n, nos ense\u00f1a desarrollan tempranamente expectativas claras sobre la interacci\u00f3n social con los dem\u00e1s. Este experimento ha sido replicado muchas veces con variaciones. Uno de los m\u00e1s interesantes es el de Montirosso, Tronick, Morandi, Ciceri y Borgatti (2013), que demostr\u00f3 que a los 4 meses de edad los beb\u00e9s ya memorizan eventos socialmente estresantes.&nbsp; Este tipo de experimentos nos hace reflexionar sobre la importancia de cuidar la interacci\u00f3n con el beb\u00e9 desde su m\u00e1s temprana edad y c\u00f3mo la transferencia emocional entre el beb\u00e9 y sus cuidadores tienen el potencial de fomentar el despliegue de su habilidad en el intercambio social futuro as\u00ed como generar ciertos \u201ctraumas\u201d que marcan la experiencia social del beb\u00e9. Tambi\u00e9n nos imbuye a concienciarnos en la importancia de apoyar a aquellas madres que sufren depresi\u00f3n posparto, con el objetivo de reducir el riesgo de pobre desarrollo social del infante. Lawler et al. (2018) hallaron que los s\u00edntomas depresivos de las madres tuvieron un efecto directo en los problemas emocionales y de comportamiento de los ni\u00f1os. A mayor severidad de la depresi\u00f3n, m\u00e1s s\u00edntomas presentaban los peque\u00f1os. Igualmente nos puede ayudar a identificar y comprender mejor a aquellos ni\u00f1os que muestran d\u00e9ficits en la capacidad de afiliaci\u00f3n social y la percepci\u00f3n de amenazas al no comprender bien los entresijos de la relaci\u00f3n social, como sucede en los trastornos conductuales o los del espectro autista). Lo m\u00e1s destacado es el soporte que toda esta investigaci\u00f3n da al rostro humano para un sano y equilibrado desarrollo social. La cara importa y comprender c\u00f3mo esta codifica la informaci\u00f3n nos ayuda, sin duda, a crear mejores relaciones y a comprender nuestro entorno mucho mejor. Lynch, Bedford, Propper y Wagner (2021) observaron que, si a los 6 meses de edad el beb\u00e9 no mostraba la t\u00edpica reacci\u00f3n negativa al exponerlo al experimento, era mucho m\u00e1s probable presentar rasgos de frialdad afectiva o presentar trastornos como el negativista desafiante a los 3 a\u00f1os. Igualmente, la reducci\u00f3n del efecto de este paradigma se ha mostrado un predictor importante del diagn\u00f3stico de trastornos del espectro autista en ni\u00f1os (Qui et al., 2020). Referencias cient\u00edficas: Lawler, J. M., Bocknek, E. L., McGinnis, E. W., Martinez-Torteya, C., Rosenblum, K. L., &amp; Muzik, M. (2018).&nbsp;Maternal Postpartum Depression Increases Vulnerability for Toddler Behavior Problems through Infant Cortisol Reactivity.&nbsp;Infancy.doi:10.1111\/infa.12271&nbsp; Lynch, S. F., Bedford, R., Propper, C., &amp; Wagner, N. J. (2021).&nbsp;Examining Links Between Infant Parasympathetic Regulation during the Still-Face Paradigm and Later Callous-Unemotional Traits.&nbsp;Research on Child and Adolescent Psychopathology.doi:10.1007\/s10802-021-00860-7&nbsp; Montirosso, R., Tronick, E., Morandi, F., Ciceri, F., &amp; Borgatti, R. (2013).&nbsp;Four-Month-Old Infants\u2019 Long-Term Memory for a Stressful Social Event.&nbsp;PLoS ONE, 8(12), e82277.doi:10.1371\/journal.pone.00822 Qiu, N., Tang, C., Zhai, M., Huang, W., Weng, J., Li, C., \u2026 Ke, X. (2020).&nbsp;Application of the Still-Face Paradigm in Early Screening for High-Risk Autism Spectrum Disorder in Infants and Toddlers.&nbsp;Frontiers in Pediatrics, 8.doi:10.3389\/fped.2020.00290<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1146,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[77,76,33,78,34,35,38],"class_list":["post-1145","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-investigacion-cientifica","tag-apego","tag-bebe","tag-morfopsicologia","tag-psicologia","tag-psicologia-craneofacial","tag-psicologia-facial","tag-rostro"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1145","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1145"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1145\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1155,"href":"https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1145\/revisions\/1155"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1146"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1145"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1145"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/gabarre-armengol.com\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1145"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}