ME PAREZCO MUCHO A TI
El hecho de que el rostro pueda ser un informador fiable de la personalidad de un individuo es y ha sido un tema controversial, dentro y fuera de la comunidad científica.
Aun así, seguimos observando el rostro de las personas con las que interactuamos, emitiendo juicios sobre su aspecto facial y “echando mano” de nuestra intuición para decidir, a primera vista, si confiamos en una persona determinada o no.
A mediados del año pasado, Joshi et al. (2022) presentaron los resultados de su investigación multiómica en la revista Cell Reports, sobre sujetos muy parecidos facialmente (dobles) sin ningún grado de parentesco entre ellos.
Usaron tres softwares de identificación facial (Custom-Net, Microsoft Oxford Project face API, MatConvNet) controlaron los parámetros faciales de 32 candidatos a parejas parecidas. La precisión de la combinación de estos 3 softwares para señalar parejas de dobles es altísima; además de tener millones de parámetros aprendidos y haber sido entrenados con una infinidad de imágenes faciales de miles de sujetos, cada uno proporciona una puntuación de similitud facial. Pues bien, los 16 pares de dobles eran tan parecidos según los 3 softwares como lo que los humanos reconocemos como gemelos idénticos.

A estas parejas de “gemelos” no emparentados se les pasaron todo tipo de pruebas: se analizó su ADN a través de muestras de saliva (genoma, epigenoma y microbioma), así como anotaron características personales y preguntó por estilos de vida (estado civil, nivel educativo, tenencia de mascotas, alergias significativas, tabaquismo, práctica de ejercicio físico, hábitos nutricionales, …).
Los resultaron arrojaron información muy interesante. Las parejas de dobles no solamente compartían hábitos conductuales, sino que también compartían genotipo.
En cuanto a los análisis genómicos 9 de las 16 parejas se denominaron como ultraparecidas con una alta similitud en su genotipado. Epigenéticamente, la similitud no fue significativa. Investigación anterior (Yang et al. 2019) relaciona microbioma con obesidad, lo que podría relacionarse con las similitudes en grasa facial, según los autores. Se halló que las diferencias de peso eran más pequeñas en los pares ultraparecidos, por lo que puede ser que el mirobioma oral, a través de su relación con el contenido en grasa sí contribuya al parecido fenotípico.
Además, se encontró que aspectos como la altura, el peso, el hábito de fumar o el nivel de educación se relacionan con el parecido facial, por lo que la similitud facial parece asociarse con un fenotipo físico y comportamental más completo.
Este artículo es, hoy en día, la prueba más fehaciente de que las formas faciales sí nos informan de aspectos como la conducta y el genotipo. Los resultados proporcionan información sobre la genética facial, así como implicaciones en el establecimiento de otras propiedades antropométricas e incluso características de personalidad. Igualmente plantean la posibilidad de que el rostro sea un marcador biológico de interés para la investigación, pudiendo determinar rasgos de personalidad y conducta probable.
Esperamos que estos hallazgos hagan que los diferentes equipos de investigación se planteen la necesidad de colaborar con especialistas en Psicología Craneofacial en sus futuras investigaciones.
Referencias científicas:
Joshi, R., Rigau, M., García-Prieto, C., Castro de Moura, M., Piñeyro, D., Moran, S., Davalos, V., Carrión, P., Ferrando-Bernal, M., Olalde, I., Lalueza-Fox, C., Navarro, A., Fernández-Tena, C., Aspandi, D., Sukno, F., Binefa, X., Valencia, A. y Esteller, M. (2022). Look-alike humans identified by facial recognition algorithms show genetic similarities. Cell Reports, 40, 111257.
https://doi.org/10.1016/j.celrep.2022.111257
Yang, Y., Cai, Q., Zheng, W., Steinwandel, M., Blot, W.J., Shu, X.O., and Long, J. (2019). Oral microbiome and obesity in a large study of low-income and African-American populations. Journal of Oral Microbiolgy, 11, 1650597.